domingo, 11 de diciembre de 2016

Teatro improvisado

Se cerró el telón,
de la obra de esos pasos.

Ella persiguió a la Luna,
hasta perderse.

Caminando,
quitando las cadenas a sus manos.
Saboreó la lluvia,
coloreó la tristeza de verde.

Y aprendió de la fábula,
la moraleja de quererse.

Ella que había mordido la manzana,
que había salido en tantos planos,
como caras podía dibujar Picasso.

Ella que supo detenerse,
dar un paso al frente.

Y hoy en día, aprende,
que uno no elige el destino que acontece,
pero cada cual escoge,
la manera de volar o volarse por los aires..

Cada uno escoge ser perdedor o valiente.
Cada uno, escoge que sus luces brillen más que sus sombras.
Cada uno, elige, en parte, su vida y también su muerte.

Teatralizar la vida, reescribir los dramas a comedias, a aventuras en las que
una tal guerrera vence, y se hace mito.

                                                       Improvisar...vivir... es poesía.


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