domingo, 30 de abril de 2017

Universos

No somos sacos carne y hueso,
porque si lo fuéramos no cabrían los miedos,
y algo tan simple y enorme como los sentimientos.

Somos universos,
con toda la fuerza de la gravedad en el epicentro de nuestro pecho.
 
Transformamos la vida, 
crecemos por dentro, 
alimentamos nuestros sueños....
y creamos, construyendo, nuestro pequeño gran mundo interno.

Somos universos,
cargados de ilusión que gira sobre nuestras cabezas de ideas eternas, 
y aquí, 
en esta vida, 
dejamos nuestro granito de arena, 
que conforma la playa panorámica,
que adorna el paisaje al caminar unos cuantos años.

Somos eternos,
nuestros besos, 
letras de canciones,
risas y lágrimas,
emociones desgastadas por el tiempo,
presentes cargados de emoción,
poesías bajo la almohada, 
rock and roll bajo las sábanas,
caricias que guardamos en nuestras manos, 
la energía que se encierra en nuestros ojos, 
aquellas metas que no conseguirás, y la alegría de imaginarlas, 
aquellos sueños inesperados, y su forma de aparecer de repente.. y su magia.

Todo ello forma parte de un todo, 
que luce años finitos,
pero que tras las sombras, 
sigue quedando escondido, 
formando parte del ciclo de la vida,
y de nuestras llamas que siempre, 
permanecerán encendidas..


sábado, 22 de abril de 2017

Sólo y tanto

Hoy, 
que el café no me despierta,
busco algo que me despierte por dentro,
y sí, 
hablo de sueños.

Hoy, 
que mis pies deciden dar vueltas en círculos,
necesito encontrar el mapa que me guíe,
hacia donde el café no sea necesario,
para desvelarme mirando,
algún precioso paisaje,
sin más melodía que la de una sonata de piano,
sin más geografía, 
quizá,
que la de una mano que pida la mía,

y seamos sólo y tanto.

Hoy, 
que he aprendido a quererme en soledad,
no busco nada, ni pido nada,
pero si pasa,
que me pille esperando.

Y sí,
hablo de destino y amor en el mismo bando.


sábado, 15 de abril de 2017

Volver


Puedes volver a ser tú, 
sin tener que ser la que fuiste.

Puedes volver a sentir, 
sin que sea por la misma persona por la que lo sentiste todo.


Puedes volver a tu lugar, 

sin tener que regresar a ninguna parte que ya conociste.

Puedes volver a enamorarte, 
y sentir lo mismo o más, 
que por quien perdiste la cabeza.

Puedes volver a dudar de ti mismo, 
aunque nunca sea la misma duda.

Puedes volver a desarmarte, 
aunque nunca dejes de tener tu propia guerra.

Puedes volver a ser quién querías ser, 
aún cambiando tus sueños,
o la dirección a la que tus pies corran tras ellos.

Puedes volver a descubrir los mismos destinos, 
en los ojos de alguien que te mira por primera vez.


Sí, se puede volver.


lunes, 10 de abril de 2017

Tú eras mi mapa, yo mi geografía.

Eras la fuerza de todos los mares enfurecidos,
escondidos en un abrir y cerrar,
de esos ojos que me guiaban hacia donde ellos quisieran.

Eras aquella melodía que guardaban las olas,
esas que al chocar contra la roca,
salpicaban nostalgia entre los huecos que quedan de dos manos que se unen.

Eras todo aquello que marcaba,
mi lugar sobre mis zapatos que pisaban,
aquella tierra que era coronada tu reino.

Eras mi nación, mi horizonte y el resto del mundo en el que hubiera querido viajar.

Pero un día te acabaste,
como el mundo si hubiéramos navegado demasiado en un pasado,
destinándonos a un infinito oscuro que no originaba más que desconcierto,
al perdernos, 
yo contigo por tu mundo, tu sin mí y en el tuyo, que llamabas nuestro.

Y es entonces cuando caí en la cuenta de que estaba pisando tus huellas y no junto a las tuyas,
que quizá mi camino era más tuyo que mío, y yo menos tú camino que nunca.

Decidí encontrarme,
buscar mi brújula,
que encontré bajo mi pecho,
ese que dolía como nunca.

Decidí salvarme,
decidí cambiar de ruta,
hacia otros mares, otros caminos que valieran la alegría y no la pena,
mi felicidad y no nuestra tristeza.

Decidí,
que tu mapa del tesoro había caducado hacia tiempo,
pues ya no había un nosotros en el trayecto.

Mi punto de partida, 
fue la dirección que tomó aquel barco,
que no terminaba de estrellarse, 
porque al menos uno de nosotros seguía remando.
El otro, se estaba ahogando.

Es entonces, cuando encontré mi cordenada exacta,
lejos de dónde tu quisiste que me encontrara.

A partir de ahora marcaría mis propias pautas,
A partir de ahora, buscaría en mí mi norte y mi sur en mi geografía sin atlas.
Esa geografía que comienza por mi curva más bonita,
que por fin encontré entre algunas cenizas de agua salada,

la curva de mi propia sonrisa.

Pues mi sitio estaba, 
dónde yo me encontrara.