domingo, 25 de junio de 2017

Soluciones

La gente busca soluciones a la vida,
cuando se basa en las propias incógnitas.

Basan su día a día en respuestas,
que aparentemente creen correctas, 
y camuflan su esencia,
con ayuda del maquillaje de objetos materiales,
infravalorando su sentido.

Soluciones a la pobreza de sus corazones,
pisando con fuerza los que laten con riqueza.

Tratando de ocultar las heridas,
que derraman sangre de decepciones.

Soluciones a sus creencias,
confundidas y distantes a ellos mismos,
alabando sus hombros, 
mientras rezan por los que realmente le necesitan.

Soluciones a su desgastado interés por los demás,
viendo sus labios moverse,
mientras miran a su cuello.

Soluciones a las egocéntricas miradas de ellos mismos frente al espejo de su verdad.

Quizá esas soluciones se encuentran tatuadas en su iris y no a quienes miran.
Pero siempre será más cómodo,
caminar por donde otros dejan huella, 
que averiguar la forma en la que pintar la suya propia.

Siempre será más cómodo no limpiar de vez en cuando,
los caparazones inseguros que rodean nuestros cuerpos.
o lo que es más triste, 
nuestros corazones.

Siempre será más cómodo, vivir películas, sonreír cuando no te apetece, apagar las llamas encendidas, sabotear nuestros cerebros, encerrarlos con mentiras...

La gente busca soluciones,
y deberían amar su caos,
antes de despejar la incógnita,
con el corazón cogelado,
y los ojos cerrados ante tanto color. 

Pues el sentido de la vida,
es no llegar a comprender su razón,
y apostar siempre por el interior.




domingo, 11 de junio de 2017

La teoría del todo

Dos cuerpos,
dos huecos que esperan ser completados con algo más que amor,
dos ojos que se reflejan, 
el uno al otro, 
y su color.

Dos cuerpos,
que conforman la carcasa de dos risas escondidas bajo el pecho,
que desean juntarse más de lo que les permite la piel.

Dos cuerpos,
que con toda la pasión que existe se desgarran,
acariciando sus entrañas, 
mientras van haciendo el amor con la mayor guerra de todas.

Una guerra que no tiene tregua,
que no se vence por ningún asalto,
y cuyos guerreros, 
con sólo rozarse los dedos de la mano,
se sienten capaces de vencer el mundo si de ello dependiera volver a verse.

Dos cuerpos.
Dos sentimientos.
Un solo corazón.

Dos cuerpos haciendo el amor,
fundiéndose en el fuego que crear ellos dos,
mientras descubren la teoría del todo,
y hayan el infinito bajo las sábanas,
que bautizan como el instante en el que sólo están ellos,
y la habitación pasa a ser el infierno,
donde se quemarían, 
hasta tocar el cielo sobre el colchón.

La teoría del todo,
la fórmula matemática exacta que escapa de toda razón: el amor.





jueves, 8 de junio de 2017

Una rosa

Mi corazón,
estriado y demacrado,
late lento por si acaso,
algún imprevisto le termina de matar de un susto,
o de amor, que es casi lo mismo.

Ha aprendido a respirar despacio,
para pasar desapercibido,
guardar sonrisas para sus médicos,
y cuando está solo,
se tapa hasta arriba,
poniéndose en huelga de seguir latiendo.

No ha aprendido todo lo que debería,
aunque latidos ha tenido de sobra.
Latió con demasiada fuerza en su juventud,
y aún así, ahora,
con más ganas de brotar que la sangre que lleva,
se esfuerza,
por seguir contrayéndose de penas,
y estirándose con logros.

Tuvo un pasado hipocondríaco,
y aprendió del daño,
pues se rajó por dentro,
y a golpe de agua de lluvia,
e hilo se tuvo que coser hasta remendar,
todos esos agujeros negros e infinitos,
que nacieron del amor proyectado, efímero, callado..
olvidado.

Nadie pudo imaginar,
el dolor de aquel sangrante corazón,
tras recibir puñaladas a contrarreloj.

Algo murió, 
y algo nació de ese viejo y agujereado corazón.

Y algún día brotarían de él las flores más hermosas,
y entre ellas, una rosa.

Y del ayer,
a consecuencia del hoy,
y por un mañana, 
crecerá sin espinas,
infinita, 
roja, 
frágil, 
inquebrantable,
invencible, 
valiente, suave, dura..

Esa rosa que nacerá del pecho,
clavándose dentro,
sin lastimar,
que riega del amor que emanas,
ese amor que desprendes, 
ese amor con el que endulzas,
con el que eres,
con el que vuelas, 
y con el que haces volar.


domingo, 4 de junio de 2017

Por tanto, y por tan poco.

Hemos traspasado la barrera del sonido,
y hemos adormecido la velocidad de la transición de imágenes en nuestra cabeza,
prefiriendo llenarnos de las que entran por nuestros ojos,
prefiriendo la certeza del aquí y ahora,
que son nuestro eterno presente.

Salpicamos la música que nos enciende por dentro,
y siempre habrá un par de canciones,
que argumenten la banda sonora de nuestras debilidades al saludar la luna,
y desplieguen energía a nuestras mañanas.

Somos vida.
Somos únicos.
Eternos e increíbles.

Pues tenemos la capacidad de nacer, 
crear,
y dejar en la tierra aquello que hemos logrado,

Nos dejamos a nosotros mismos tras los cristales de las vitrinas de sueños conseguidos.

Y los miedos, 
aunque se reproducen mueren, 
cuando creces, 
y ya no te da miedo mirar debajo de la cama por si te decepcionas,
y nadie te abraza las pesadillas,
porque tú mismo has aprendido a combatirlas.

Porque la meta más alta del ser humano, 
es ser capaz de ser grande con poco, 
estar acompañado estando solo, 
y de la soledad crecer, y aprender, 
y querernos hasta rabiar, 
para que cuando alguien nos quiera sepamos verlo, 
y para cuando alguien no lo haga sepamos ponerle fin, 
para que cuando alguien nos acompañe saber valorarlo,
y para cuando tome un camino distinto, 
saber dejar ir.

Después de todo, si aprendemos, no necesitamos. 
Si vivimos, ya estamos haciendo suficiente. 
Si amamos, es una suerte. 

Pero ante todo es imprescindible llenarnos de nuestra propia vida, 
liberarnos,
y crecer de las experiencias que en un futuro, 
adornarán la sabiduría que derrocharas al sonreír por tanto, 
y por tan poco.