Hace mucho que no coincidíamos,
por las iluminadas calles de Madrid.
Hace nada que te estaba mirando,
directamente a los ojos,
preguntándote por qué eres tan frío,
y a la vez, el mes más cálido de todos.
Vienes aquí, casi sin avisar,
con fechas, recuerdos, deseos de fin de año.
Apareces, casi de repente,
poniendo el lazo rojo sobre algunas personas,
que han podido ser tu mayor regalo.
Nos ilusionas,
cuando paseamos por Madrid,
con mantas en el cuello, y besos en las mejillas.
Nos ilusionas,
cuando viajamos en el tiempo,
recordando aquellas Navidades, en las que todo era diferente,
éramos pequeños, o no tanto, pero éramos niños,
que jugaban, se abrazaban y vivían tu mes de otra forma.
Y es cierto, quizá ya no soy la niña,
que ansía que sea 25 de diciembre,
pero algo de ella, llama a mi puerta,
y me hace sonreír pateando Callao, y Gran Vía.
Porque en mayor o menor medida,
la ilusión se adueña de nosotros,
acercándonos a nuestra gente,
nuestra suerte..
Y por eso,
Bienvenido, Diciembre.

No hay comentarios:
Publicar un comentario