Qué hacer,
cuando las letras bailan sobre la yema de mis dedos,
y la música que las rima fluye por mis poros,
si se destila,
gota a gota sobre los versos,
que calan en seco sentimientos.
Qué más puedo pedir,
si soy feliz al vivir dos veces.
Una en primera persona, disfrutando del presente.
Y otra en tercera, para no olvidar mi pasado.
Y no predigo mi futuro, ojalá.
Pero con letras voy bordando cada sueño, que, quizá,
forme parte de mi futuro,
Ese futuro que ansío tanto,
que imagino inconcebible sin un lápiz y un papel en la mano..
Escribo y amo,
me verso, paso a paso.
Me convierto en poesía,
transformando,
cada dato en un símbolo limitado infinitamente.
En un mundo de sed, sin sentido trascendente.
Qué más puedo pedir,
Si soy feliz escribiendo.
Yo no hago poesía,
la poesía me hace a mí.
