Vida es bella,
una verdadera dama,
que a veces, sutilmente, nos engaña.
Sus ojos nos miran por encima del hombro,
pues sin ella, no sabemos mirar ningún paisaje.
Nos guía, nos rapta.
Vida es imprecisa, imprevisible y desordenada,
jamás dejará de sorprenderte,
y a veces te hará llorar desconsoladamente.
Te presentará a mil personas,
y te apartará de muchas otras.
Es una gran maestra,
pues demuestra algo cada día,
y aprendemos de sus daños y lecciones,
no de sus años.
Puede dar giros de 180 grados,
o estancarse obcecándose en no superar engaños.
Es una viajera sin límites,
libre, no pertenece a ningún lugar.
Descansa sobre los sueños,
consumiéndose como una estrella fugaz.
Es preciosa, pero a veces cruel.
siempre está cambiándose de traje,
siempre disfrazándose de ilusiones,
a veces tan oscura, y otras dulce como la miel.
Vida se nos escapa de las manos,
Vida no quiere dueños, ni tiene demasiada fe.
Se oculta entre días normales,
y conversaciones habituales.
Es eso que pasa sin apenas darnos cuenta,
mientras nos empeñamos en hacer otros planes, y vivir de otra manera.
Ella viene sin ser llamada,
y se va sin dejar rastro,
llevándose poco a poco a los fantasmas del pasado,
corriendo las cortinas de una maravillosa vista hacia el Futuro,
del que está enamorada profundamente.
Sólo mira por sus ojos,
sólo quiere alcanzarle,
sólo quiere arrastrarnos a él,
y cuando despierta de su ensueño,
ya es pasado.
Y así vive Vida, profundamente condicionada,
por la búsqueda de Futuro,
haciéndonos creer por error,
que tiene más valor, que nuestro presente,
que no deja de estar con ella en todo momento,
siendo nuestra mayor suerte.
Vida es así,
no trates de entenderla,
pues las cosas más bellas,
no tienen una razón, ni lugar, ni
tiempo..
simplemente suceden.

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