sábado, 7 de enero de 2017

La sociedad del miedo

En este alcohólico y esquizofrénico mundo,
nadie se salva de su loca y estúpida colisión.

Posponemos las alarmas de los besos,
y nos dedicamos a medir los sueños,
con la regla de la supuesta realidad.

El amor, pasó a un segundo puesto,
pues es manjar de pocos,
en una sociedad de prisa, superficialidad, e insensibilidad de muchos.

Hemos empezado a cuestionarnos,
cuidar bosques enteros de ilusión,
por construir edificios de caóticas responsabilidades... 
Estúpidos deberes,
que nos comprometen a ser como el resto y ser aceptados, 
normalizando todo, incluso a nosotros,
produciendo en serie cada corazón y cada razón de ser.

¿Dónde están los soñadores, cazadores de mariposas de colores?
¿Dónde están los que intentan pescar estrellas en el mar, y toda la belleza de su locura irracional?

Vivimos en una sociedad aburrida, gris, 
que desvaloriza los colores de la diferencia,
y produce en serie seres dementes.
Vivimos con la ilusión de ser diferentes, 
pero pocos quedan que no miran a otros, 
y tratan de copiar compulsivamente, su apariencia,
tanto externa como interna.

Y que me dices de los que juzgan,
a dos almas locas de amor de las pocas que quedan,
por compartir el corazón y el mismo cuerpo,
No entiendo el odio, la gracia,
que tiene desvalorizar a dos personas, que hacen hogar..

Todos estamos contagiándonos,
de los supuestos trastornos inventados.
Andamos medicándonos,
por si acaso pillamos una mala libertad de pensamiento,
o un jodido enamoramiento,
protegiéndonos con máscaras,
del amor por si nos mata, 
limitándonos a besar y tener sexo por placer,
porque hacer el amor nos agarra el alma..
y nos da vértigo..

Joder, qué miedo ¿no?
vivimos en la sociedad del todo por el nada,
dónde la libertad es cuestionada,
y los que lo son iguales, les llaman locos, no precavidos o simplemente imbéciles,
por tratar de salvar la magia de sus palabras,
la pureza de su corazón,
y anestesiarse de tanta hipocresía,
que la sociedad derrama.

Maldita razón,
bendito corazón..

Mi apoyo a todos los cuerpos, almas y personalidades, desiguales y especiales,
que se niegan a arrastrarse por la corriente de esta fachada llamada sociedad, 
donde una cara guapa vale más que un cerebro poco corriente,
y un peso, mil veces más que un beso,
y un beso más que un te quiero....

Una actitud valiente y racional, ¿Verdad?









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