La gente busca soluciones a la vida,
cuando se basa en las propias incógnitas.
Basan su día a día en respuestas,
que aparentemente creen correctas,
y camuflan su esencia,
con ayuda del maquillaje de objetos materiales,
infravalorando su sentido.
Soluciones a la pobreza de sus corazones,
pisando con fuerza los que laten con riqueza.
Tratando de ocultar las heridas,
que derraman sangre de decepciones.
Soluciones a sus creencias,
confundidas y distantes a ellos mismos,
alabando sus hombros,
mientras rezan por los que realmente le
necesitan.
Soluciones a su desgastado interés por los demás,
viendo sus labios moverse,
mientras miran a su cuello.
Soluciones a las egocéntricas miradas de ellos mismos frente
al espejo de su verdad.
Quizá esas soluciones se encuentran tatuadas en su iris y no a quienes miran.
Pero siempre será más cómodo,
caminar por donde otros dejan huella,
que
averiguar la forma en la que pintar la suya propia.
Siempre será más cómodo no limpiar de vez en cuando,
los caparazones inseguros que rodean nuestros cuerpos.
o lo que es más triste,
nuestros corazones.
Siempre será más cómodo, vivir películas, sonreír cuando no te apetece, apagar las llamas encendidas, sabotear nuestros cerebros, encerrarlos con mentiras...
La gente busca soluciones,
y deberían amar su caos,
antes de despejar la incógnita,
con el corazón cogelado,
con el corazón cogelado,
y los ojos cerrados ante tanto color.
Pues el sentido de la vida,
es no llegar a comprender su razón,
y apostar siempre por el interior.
Pues el sentido de la vida,
es no llegar a comprender su razón,
y apostar siempre por el interior.

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