domingo, 26 de febrero de 2017

Sale el sol

Hoy,
a finales del mes del hielo bajo los párpados,
y el frío en el pecho,
también llamado febrero..
sale el sol.

Sale el sol,
despejando el cielo,
por fin,
de las nubes infranqueables,
grises, oscuras,
del terciopelo de los recuerdos.

Sale el sol,
despejando mi cielo,
muy, muy dentro.

Mi cielo inmenso,
vuelve a lucir el azul del mar,
intenso,
como mis ganas por vivir y ser,
clara y concisa,
como el agua de mis pupilas,
y las olas de mis sacudidas.

Vuelve el sol a Madrid iluminando sus calles,
que pisan mis pies,
inquietos pero seguros,
mis pies junto con mis pies,
y nunca me he sentido tan bien.

El cielo,
se pone de parte de mis ganas por comerme el mundo,
de ganas de disfrutar cada día,
como si fuera el último,
el último trozo de hilo con el que coser cada sueño,
con el que enhebrar cada suspiro.

Pues cada huella que hemos pisado,
es un paso hacia nuestro destino.

El cielo,
da su paso, con el sol más espléndido,
para que salgamos ahí fuera luciendo sonrisa.

El cielo,
que ha hecho un trato con el sol alquilándolo unas horas,
para iluminar este domingo,
poniendo el broche a una semana llena de cafés, prisas y silencios,
poniendo un punto permanente y final,
a los innecesarios y malgastados tiempos,
a todos aquellos otros domingos,
en los que quizá reinaba el desierto, de mi risa,
pero ahora despiertan sus rayos,
a la mayor de mis sonrisas.

Hoy en mí,
sale el sol y amanezco por dentro,
con el brillo de mi brisa..
y mi sol luciendo.





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