No somos sacos carne y hueso,
porque si lo fuéramos no cabrían los miedos,
y algo tan simple y enorme como los sentimientos.
Somos universos,
con toda la fuerza de la gravedad en el epicentro de nuestro pecho.
Transformamos la vida,
crecemos por dentro,
alimentamos nuestros sueños....
y creamos, construyendo, nuestro pequeño gran mundo interno.
Somos universos,
cargados de ilusión que gira sobre nuestras cabezas de ideas eternas,
y aquí,
en esta vida,
dejamos nuestro granito de arena,
que conforma la playa panorámica,
que adorna el paisaje al caminar unos cuantos años.
Somos eternos,
nuestros besos,
letras de canciones,
risas y lágrimas,
emociones desgastadas por el tiempo,
presentes cargados de emoción,
poesías bajo la almohada,
rock and roll bajo las sábanas,
caricias que guardamos en nuestras manos,
la energía que se encierra en nuestros ojos,
aquellas metas que no conseguirás, y la alegría de imaginarlas,
aquellos sueños inesperados, y su forma de aparecer de repente.. y su magia.
Todo ello forma parte de un todo,
que luce años finitos,
pero que tras las sombras,
sigue quedando escondido,
formando parte del ciclo de la vida,
y de nuestras llamas que siempre,
permanecerán encendidas..

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