Hoy,
que el café no me despierta,
busco algo que me despierte por dentro,
y sí,
hablo de sueños.
Hoy,
que mis pies deciden dar vueltas en círculos,
necesito encontrar el mapa que me guíe,
hacia donde el café no sea necesario,
para desvelarme mirando,
algún precioso paisaje,
sin más melodía que la de una sonata de piano,
sin más geografía,
quizá,
que la de una mano que pida la mía,
y seamos sólo y tanto.
Hoy,
que he aprendido a quererme en soledad,
no busco nada, ni pido nada,
pero si pasa,
que me pille esperando.
Y sí,
hablo de destino y amor en el mismo bando.

No hay comentarios:
Publicar un comentario