Somos sólo el recuerdo
del sonar de nuestros pasos,
un conjunto de entrañas
mojadas por agua salada,
que recorren mejillas
sin querer.
Somos cada una de las
canciones que hemos escuchado,
las puestas de sol que
hemos contemplado
y el aire que ha rozado
nuestra cara en pleno invierno.
Somos ese conjunto de
peculiaridades,
acomplejadas o no,
que determinan nuestra
forma al andar por cualquier paso de cebra.
Somos manantiales de
recuerdos,
ríos de contaminados
sentimientos,
ojos callados y bocas
que ven menos que un ciego.
Somos polvo,
que trata de sobrevivir
a la rutina,
saltándose las reglas,
procurando volar alto
para no ser enterrado.
Somos luceros en la
oscuridad de quien nos ama,
almas que caminan en
soledad acompañadas,
eso que forman las
palabras..
Somos la triste melodía
de una canción desesperada,
que ruega ser escuchada
en medio de la nada,
que cree ser importante
y no lo es.
Curiosamente, podemos ser un mundo en el corazón de
quién nos ama.
Somos el final de este
poema, que nunca acaba
y al que se le escapa lo
infinito como un globo entre las manos.
Somos eso que se irá con
sólo una maleta de recuerdos pasados,
un reloj de arena
caducado
y con suerte un corazón
ilusionado..
Somos un grano de arena
en el desierto,
en medio de nuestro
oasis,
que trata de comprender
su por qué,
dando sentido al sueño de
querer..
encontrar una razón de
ser.

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