En construcción,
como una idea que nace y antes de morir trata de
auto corregirse.
Como el agua en mitad del océano,
dejándose arrastrar poco a
poco hasta convertirse en ola.
Como todas las torres de ilusiones que han caído a lo largo
de la historia.
Como aquel concepto que tenía del amor.
Como una grieta en medio de una carretera.
O una dentro del
corazón.
En construcción,
Como el gato que se lame las heridas para no volver a perder
una sola de sus vidas.
O como el pájaro,
que trata de no perder una más de sus
plumas,
porque no quiere correr el riesgo de no volver a volar.
Como el llanto de un quizá,
o el silencio de una promesa
hacia uno mismo cuando no nos queremos demasiado.
Como el aire golpeando en una cara que necesita respirar,
como las tormentas que pasan por nuestro lado, arrasando,
y dejando atrás nuestra
cabeza inundada de recuerdos o cosas que debíamos aprender.
En construcción,
tras los huracanes que han ido pasando por mi vida.
En construcción,
porque me convertí en un tsunami de ganas por vivir,
y a
veces, como todos, ahogué demasiado a la cordura.
Porque también fui esa tormenta en el desierto,
a pesar de
haber sido arrastrada mar adentro.
Así, en construcción,
haciendo y deshaciendo,
cada día en el que aprendo y desaprendo
el truco de sonreír con cicatrices.
En construcción de una gran luz que aprese a todas mis
sombras,
o de una historia,
en la que sé que tarde o temprano escribiré con orgullo todas mis frases.
Soy trozos de la materia de la que se componen todos los
sueños soñados y por soñar.
Soy vida que une esos trozos,
que aunque separados,
tienen a
levantarse hasta el final.
Hoy, rota en mil pedazos.
Pero mañana, regaré todas mis fuerzas de querer seguir reconstruyéndome,
paso a paso, porque no he llegado hasta aquí para no luchar un poco más.

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