Las mejores historias no se esperan,
y por más que se eviten al final revientan entre la pulpurina de la sorpresa,
y es que,
por más que evitemos un destino que no sé si estará escrito,
o es pura coincidencia,
al final,
tropezamos contra las mismas o diferentes piedras,
que se encuentran atentas,
a que pasemos con cuidado..
Por ejemplo, pensamos,
"coge el paraguas, no vaya a ser que el cielo llueva"
O peor,
a ver si en un día de lluvia vamos a terminar enamorándonos de las gotas que se impregnan.
Así vivimos,
mitad del tiempo acojonados,
pero la vida se empeña en que la escribamos,
y subrayemos la frase de "todo pasa por algo",
pues algo nos está esperando.
Y ten por seguro,
que la vida siempre nos lleva a mejores destinos a los que estábamos acostumbrados,
nos cambia de opinión, de religión, de país o barrio,
poniéndole otro acento a nuestro afán por devorar cada segundo del plato del presente,
poniéndole tilde a cada lección que nos presente,
haciéndote ver,
que no puedes dar nada por seguro excepto la muerte,
Y eso es la vida,
una secuencia de luz,
un álbum de coincidencias que la dan brillo,
y el sol con su suerte,
apuntándonos sin precedente.

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